Mar 10, 2007

Queja general

Hay veces, muchas veces que este mundo simplemente me crispa los nervios y no lo soporto. Y quiero gritarlo todo en su cara, decirle que se vaya al diablo. Pero en vez de eso, simplemente mi faz se ruboriza, mi respiración se vuelve pesada, y frunzo el ceño. Y sé que no hay nada que pueda hacer, que la mierda que somos la seguiremos siendo, y que nada puedo hacer. Que esta sociedad descompuesta nos ha tragado a todos y ya no hay yo, ni tú, sólo hay un estruendoso e innegable "nosotros". Un nosotros masculino, misógino, insoportable, católico, falocéntrico, androcentrista, excluyente, capitalista y destructivo. Un nosotros en el cual yo no quepo, pero al cual eso le viene valiendo madres. Un nosotros que se esmera en deglutirme y convertirme en nada, en una mísera y homógenea parte de él. Pero sigo estando fuera, afortunada o desafortunadamente sigo estando fuera. La ignorancia es dicha, y yo, aunque ignorante, no soy dichosa. Mi ignorancia es ya demasiado humilde como para proporcionarme felicidad. Entonces ¿de dónde la saco? La respuesta es simple: no la saco. Sigo aquí, quejándome de todo, maldiciendo esta situación problemática y remediable que llaman vida. Pero no pienso irme, no pienso dejar de quejarme, y sobre todo, no pienso formar parte de ti, nunca. Vete al diablo, soy un bicho raro.

No comments: