Las instituciones han muerto.
Las normas se reforman ad infinitum
en una absurda ascención hacia nadie-sabe-dónde.
Yo, extraña encarnación de contradicción y disidencia,
intentando encontrar un lugar desde donde pueda
plantar los pies sin sentir que me caigo,
leyendo todo y nada,
entendiendo nada y nada,
creyendo nada en particular,
inventando todo en general.
Nosotras, escalando el abismo,
ascendiendo a los ínferos,
sin deseperanzas esperanzadoras,
sin metas desoladoras,
con una cosa tan inútil como reconfortante,
la pasión desinformante.
No comments:
Post a Comment