Jul 13, 2010

Diez

Un día vi tus ojos,
cuando de ellos asomaba
un deleitoso misterio,
que seductor me llamaba

lo escuché, me acerqué
y me invadió tu aroma
guiada por el viento
que pastorea las nubes gustoso

Sentí sobre mi cabeza
como el viento pastor
moldeaba las nubes
en figuras inverosímiles
que cómplices sonreían.

Un día toqué tus labios
sin tregua, con los míos,
y entre ellos comenzó
un diálogo porfiado, platónico

se hablaron, conversaron
con palabras húmedas y blandas,
y mi corazón, furibundo
quería huir de mi pecho

sentí sobre mi piel
como inundaba en matices
a las cordilleras el sol,
que se abandonaba al descanso.

Un día intenté arrobada
espiar los sutiles pensamientos
que habitan tu memoria
e incitan mi osadía

mi ser quiso desbordarse,
mezclarse con el tuyo,
como óleos distraídos
en una brocha impresionista.

Desde ese día, lo sé,
el lápiz certero del recuerdo
dibuja incesante tu imagen
en el pliego de mi anhelo inquieto.

Jul 11, 2010