Mar 30, 2008

Depresiones incandescentes

Esta depresión sublime, es tan exquisita que a penas la soporto. Es incomprensible, pero sobre todo inverosímil, este momento, tan estático, tan perfecto. Dan ganas de rasgarlo, como un trozo de seda vieja, carcomida por innombrables insectos, y destrozar para siempre, su maldita indiferencia, su hiriente decencia. La bastarda conciencia, da vueltas y vueltas, al rededor de la pobre y aturdida alma enferma. La mira, la analiza, se burla y se regocija, en su escarnio por verla, tan triste, la pobre. La señala, la estigmatiza, la golpea y la escupe, y al final de todo le dice: no puedo existir sin ti. Estúpida alma, sumisa, abnegada, siempre sintiendo, nunca pensando, pero siempre acatando, las tiranías de la otra.

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