-¿Qué sabe hacer?- Preguntó el hombre con un frívolo tono de voz
-Sé soñar- Respondió el hombrecillo con una voz dulce y esperanzadora
-Ya veo- El hombre chasqueó los dedos y en un instante, una enorme bestia se erguía sobre sus cabezas, tomaba al hombrecillo y le succionaba toda su esencia.
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