Despierto en la mañana, un negro espejo que disipa mi imagen, una blanca luz que cega mi razón. Camino al salón, me detengo en el corredor, me caigo en el sótano, me golpeo en la ilusión. Me sano con un vuelco del encéfalo. Floto de nuevo a mi habitación, tu estás ahí con mi canción, secándote las lágrimas con ella, cosiendo tu espíritu con mi emoción. Me siento en mi cama de satisfacción, me tapo con mis sábanas de prejuicio, te dejo solo, completando conmigo tus vacíos rotos. No estoy aquí más tiempo, estoy allá, en el suelo dónde sí hay sueños, no estoy aquí, estoy allá, donde no existe el cuerpo. Estoy en el comedor, estoy llenando mi estómago con recuerdos intangibles, con alegrías indescriptibles, tu estás arriba, secándote las lágrimas con mi canción, cosiendo tu espíritu con mi emoción. Te la regalo, quédate con mi esencia, quédate con mi interior, pero deja mi cuerpo, deja mi mente en paz. Déjame ir, ya soy feliz, ya soy aire, ya soy viento, soy agua y soy fuego, soy todo, soy libre, soy feliz, déjame ir, pues.
May'02
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